Tricotilomanía: Testimonio de los Padres

Este es nuestro testimonio: somos los
padres de una adolescente con tricotilomanía desde los 10 años. A sus 15 años llegamos a la consulta, actualmente tiene 17 años.

Ha sido un largo recorrido, partiendo por pediatras, luego dermatólogos, psiquiatras y psicólogos, varias terapias alternativas, yoga, meditación, etc. En todas las instancias los resultados han sido malos o muy pobres, con el consiguiente sentimiento de desesperación e impotencia que nos invadía, al estar frente a una situación que hasta ese momento no tenía salida… cada día que pasaba veíamos cómo nuestra hija, la menor y más regalona de nuestros hijos, sufría y se iba aislando cada vez más. Es así como por casualidad y casi agotando la última esperanza llegamos a la página web de Tricotilomanía chile.

A los 11 años, y después de una niñez a nuestros ojos completamente normal, con un hogar bien constituido, con padres y hermanos cercanos y preocupados, sin razón aparente la menor de nuestros hijos comienza a sacarse el pelo. Al principio mi señora notó por casualidad que nuestra hija tenía un pequeño pelón en la zona lateral de la cabeza, un poco más arriba de la oreja. Era una pequeña zona muy acotada, que en ese momento tenía el tamaño de una moneda de 100 pesos.

La verdad es que al principio no le dimos mucha importancia, a pesar de que nos pareció raro y por eso decidimos consultar igual. Ella nos decía que no sabía qué le había pasado entonces pensamos en alguna alergia o algo así. Pero fue pasando el tiempo y cada vez veíamos cómo este pelón empezó a crecer y ya no sólo había crecido en tamaño, sino que se había empezado a irradiar a otras zonas como las cejas, las que estaban cada vez más peladas. En ese momento enfrentamos uno de los momentos más difíciles de nuestra vida, cuando nuestra hija nos confiesa con mucha angustia que era ella quien se sacaba el pelo, que no se le caía como nosotros creíamos, diciéndonos además que sentía que no podía parar de hacerlo.

Se nos cayó el mundo… realmente no podíamos entenderla … era demasiado raro pensar que fuera ella la que “voluntariamente” se estuviera haciendo ese daño… Nos sentimos culpables, pero al mismo tiempo con rabia cuando la veíamos que se seguía sacando el pelo, … sentíamos confusión e impotencia… ahí empezó nuestro periplo por miles de intentos de tratamiento cuyos malos resultados nos hundían cada vez más… y peor aún a ella…

Hoy después de casi 1 año y medio de tratamiento, los resultados han sido impensadamente positivos…  ha sido un alivio muy grande entender – cómo padres – de qué se trata la tricotilomanía, y saber que nosotros como familia sí podemos ser una gran ayuda para que ella se deje de sacar el pelo… fue muy importante y aliviante entender que esto no es algo voluntario, que no es ella la que voluntariamente quiere hacerse daño, lo que ha permitido también que no nos enojemos cuando ella tiene recaídas, lo que a su vez permite que ella no se angustie en esos momentos, sino que justamente se sienta apoyada.

¿Estamos tranquilos? No completamente, porque la tricotilomanía es un tema del que como padres estamos pendientes todo el tiempo, pero hemos tenido avances increíbles, que nos llenan de esperanza y que nos hacen seguir avanzando. Ahora sabemos de qué se trata la tricotilomanía y que nosotros – los que más la queremos – podemos ayudarla.