El ritual de sacarse el pelo

La tricotilomanía es una conducta que en su inicio puede estar asociada a algún evento traumático, como puede también no estarlo. Cuando existe, suele ser un evento de alta intensidad emocional que ayuda a entender que la persona, en el afán de aliviarse, empiece a realizar diversas acciones que le ayuden a enfrentarlo. Una de ellas sacarse el pelo.

Sin embargo esta conducta que parte muy sutilmente presentándose, de a poco se vuelve más intensa. En general sacarse el pelo provoca una sensación placentera en quien lo realiza. Esta sensación de placer es lo que poco a poco, va reforzando la conducta y aumentando su frecuencia.

El sacarse el pelo se instala en las personas como un ritual, siguiendo un patrón bastante similar en la mayoría de los casos. Es una conducta que suele ocurrir en soledad, habitualmente en momentos de ocio. No en momentos de angustia o depresión como se suele pensar. Se usan los dedos de una o ambas manos con los que se realiza una pinza. En otros momentos (pero los menos), se puede utilizar algún elemento externo, como una pinza metálica. Se buscan pelos gruesos, o pelos cortos recién en crecimiento, o canas, y el resultado es siempre el mismo. Ir agrandando la zona en la que se van sacando el pelo, lo que implica empezar a tener pelones en distintos lugares de la cabeza. También en otras zonas de la cara, como cejas y pestañas.

En la gran mayoría de las personas, la conducta se presenta de forma bastante automática, sin que se den tanta cuenta de lo que está ocurriendo. Sin embargo, al tomar consciencia de lo ocurrido, invade una sensación de angustia y depresión por no poder manejar una conducta que se vive como muy incontrolable y extraña.

Por lo mismo, al generar dolor y vergüenza, se suele vivir silenciosamente y a escondidas de familiares y amigos. Esto último, uno de los grandes obstáculos de la mejoría.